Las ondas de choque son una terapia innovadora utilizada en fisioterapia para tratar diferentes patologías musculoesqueléticas. Se trata de ondas acústicas de alta energía que se aplican de forma focalizada sobre una zona concreta del cuerpo, generando así un estímulo mecánico que promueve la recuperación de los tejidos dañados.
Su eficacia en el ámbito musculoesquelético ha sido ampliamente demostrada en las últimas décadas. A día de hoy, las ondas de choque forman parte del tratamiento de lesiones crónicas de larga duración, tendinopatías o calcificaciones, entre otras patologías.
Cómo actúan las ondas de choque en el cuerpo
Este tratamiento actúa a nivel celular. Los disparos producidos por las ondas provocan microtraumatismos controlados en los tejidos, lo que estimula una respuesta biológica reparadora. Se genera una mayor vascularización en la zona tratada, lo que favorece el aporte de oxígeno y nutrientes a la zona, y se promueve la producción de colágeno, esencial para la regeneración de tendones y ligamentos.
Además, tienen un efecto analgésico. Al desensibilizar las terminaciones nerviosas y reducir la inflamación, disminuyen el dolor de forma progresiva. En ciertos casos, la mejora es evidente desde la primera sesión.
Indicaciones más comunes de las ondas de choque
Este tratamiento se opta y es especialmente útil en lesiones que no han respondido bien a otras terapias. En fisioterapia, se utiliza frecuentemente para tratar casos de fascitis plantar, de espolón calcáneo, tendinopatía rotuliana, codo de tenista o epicondilitis, o calcificaciones en el hombro, entre otras. También es eficaz en casos de contracturas musculares profundas o puntos gatillo.
En el ámbito deportivo, es cada vez más aplicada en lesiones por sobrecarga. Gracias a su capacidad para acelerar la regeneración tisular, las ondas de choque ayudan a reducir los tiempos de recuperación y prevenir recaídas.
¿Cómo es una sesión de ondas de choque?
Las sesiones suelen durar poco, entre 5 y 15 minutos. El fisioterapeuta localiza la zona a tratar y aplica sobre la piel un gel conductor para facilitar la transmisión de las ondas. Luego, mediante un cabezal específico, se emiten las ondas de forma controlada y regulada.
Es normal sentir cierta molestia durante la aplicación, especialmente si se trata de una zona inflamada o cercana al hueso. Sin embargo, el tratamiento es seguro y generalmente bien tolerado. Habitualmente se recomienda un ciclo de 3 a 5 sesiones, espaciadas por una semana entre cada una de ellas, aunque esto puede variar según el caso.
Contraindicaciones y precauciones
A pesar de ser una técnica no invasiva, las ondas de choque tienen ciertas contraindicaciones. No deben aplicarse en personas que sufren trastornos de coagulación, infecciones locales, tumores, ni en mujeres embarazadas. Tampoco se recomienda su uso en zonas con prótesis cercanas a la zona de tratamiento.
En resumen, las ondas de choque en fisioterapia representan una alternativa eficaz para tratar lesiones crónicas o difíciles de resolver. Su capacidad para activar los procesos naturales de curación del cuerpo las convierte en una herramienta beneficiosa en el tratamiento de lesiones musculoesqueléticas.


